Olvídate de grandes galerías y pasillos interminables. Vas a caminar por edificios estrechos viendo piezas fenicias y cuadros de los sesenta a una escala muy local. Y funciona.
Revisa siempre la web oficial del Consell antes de arrancar el coche de alquiler. La página carga fatal en el móvil pero hazlo igual. Un martes de noviembre te puedes encontrar casi todo cerrado a cal y canto sin previo aviso.
Museu Arqueològic d’Eivissa i Formentera
Subir a la Plaça de la Catedral a las dos de la tarde en pleno agosto es un error de novato. Las cuestas empedradas de Dalt Vila resbalan una barbaridad si llevas sandalias. Ve por la mañana.
La exposición va directa al grano en unas salas abovedadas con un aire acondicionado que se agradece bastante. Ves figuras de terracota de la diosa Tanit sacadas de una cueva y cerámicas de la época islámica. Todo el recorrido se hace en unos cuarenta minutos sin tener que leer paneles interminables.
Museu Monogràfic des Puig des Molins
Via Romana 31. Cuesta 2,40 euros entrar y a veces el datáfono pierde cobertura así que lleva monedas sueltas. Es literalmente un cementerio cartaginés gigante debajo del asfalto de la calle.
Verás máscaras de terracota y amuletos que dejaban en las tumbas para el viaje al más allá. La iluminación es tirando a escasa. Tienes que forzar la vista en un par de vitrinas del fondo para ver los detalles del hueso tallado. Todo el edificio se construyó directamente sobre la necrópolis original.
Museu d’Art Contemporani d’Eivissa (MACE)
Cierran los lunes. Está en la Ronda Narcís Puget. El edificio guarda las obras de esa gente que vino a la isla hace unas décadas buscando silencio para pintar y terminaron creando un ambiente cultural propio.
Hay piezas geométricas de Erwin Broner colgadas por las paredes. La planta baja tiene un suelo de cristal enorme sobre unos restos arqueológicos que los obreros encontraron por sorpresa durante unas obras de reforma hace años y que se quedaron ahí a la vista de todos porque la verdad es que encajaban perfectamente con el espacio.
Museu Etnològic d’Eivissa i Formentera
Conduce hasta Santa Eulària des Riu. En la colina del Puig de Missa encontrarás Can Ros. Intentar aparcar al lado de la puerta en julio es inútil. Deja el coche en las calles de abajo junto al colegio y sube caminando el último tramo.
Adentro hay telares antiguos y vitrinas con la típica joyería ibicenca de oro. Es una casa payesa tradicional que muestra la vida rural antes del turismo. Los techos de madera de sabina son muy bajos. Entiendes rapidísimo lo incómodo que era pasar el invierno aquí sin agua corriente ni calefacción.
Elige un par de ellos según por la zona que vayas a moverte esos días. Intentar encajarlos todos en un fin de semana satura bastante. Con visitar un par tienes contexto de sobra sobre el pasado de la isla.