Coge un coche de alquiler a mediados de agosto por la carretera de Sant Josep y prepárate para sudar pegado al volante viendo la aguja de la gasolina bajar. Hay atascos que duran más que el propio vuelo desde Madrid. Por eso tiene mucho sentido usar el mar. El agua te ahorra horas de asfalto y te soluciona el problema de raíz.
Los vaporcitos y las rutas de playa
La red de transporte costero de toda la vida funciona con barcos pequeños de madera. Aquí los llaman vaporcitos. Huelen a gasoil mezclado con salitre. Las familias locales mantienen vivas estas rutas desde hace décadas y operan al margen de los grandes yates. Tienes el muelle de embarque principal justo enfrente del paseo de Vara de Rey en Ibiza ciudad. Busca la esquina donde estaba el antiguo kiosko de prensa para encontrar la taquilla de chapa.
Desde ahí salen hacia Figueretas y Playa d’en Bossa. Te cobran 4 euros por el billete de ida. Es un trayecto corto. Te ahorra la procesión de coches del mediodía y la vista de las murallas de Dalt Vila desde el agua compensa de sobra el ruido constante del motor de babor.
Los miércoles por la mañana sale un barco directo hasta el mercadillo de Es Canar. Se llena enseguida de turistas y residentes con capazos de esparto. También existen rutas que bordean la costa este hasta Sant Miquel o cruzan directamente desde Sant Antoni hasta Portinatx. Esta última travesía te quita casi toda la mañana. Ves acantilados de piedra desnuda a los que llegar por tierra firme te llevaría medio día de caminata arrastrando los pies bajo los pinos del norte.
Cruzando a Formentera
Casi todo el que pisa Ibiza acaba pagando un pasaje a Formentera. Las navieras grandes como Trasmapi cruzan el estrecho de Es Freus decenas de veces al día desde la Estación Marítima. El catamarán rápido te deja allí en 35 minutos exactos. El ferry convencional tarda una hora larga. El barco lento tiene sentido si quieres tomarte una Estrella Galicia en la cubierta superior mientras intentas que el viento no te arranque la gorra de la cabeza. Revisa los horarios en el móvil el día anterior. En noviembre cambian las frecuencias drásticamente.
Y planifica esto con cuidado si piensas meter un coche de alquiler en la bodega durante el verano. Reserva tu plaza en abril. El Consell de Formentera restringe la entrada de vehículos por ley y los huecos en los garajes de los barcos desaparecen meses antes de que empiece la temporada. Para ir a pie es mucho más fácil. Llegas al puerto, pasas el código QR por el torno de cristal y caminas por la rampa.
Conexiones con la península y Mallorca
Los buques gigantes de carga y pasajeros atracan en los muelles de Botafoc. La ruta de Dénia es la opción más rápida desde la península y son poco más de tres horas. El ferry de Barcelona es otro mundo. Tarda nueve horas completas. Viaja siempre de noche. Subes el coche por la rampa metálica trasera, buscas el pasillo de tu camarote y pasas bastante frío con el aire acondicionado central hasta que te despiertas con el ruido de las cadenas del ancla atracando en la ciudad.
Te evitas los controles de seguridad de los aeropuertos. Hay otra línea regular a Palma de Mallorca para saltar a la isla vecina si el viaje da para más días.
Pagar un billete suelto en un barco de línea de los años setenta te resuelve la papeleta. Te quitas de golpe el problema de pasar cuarenta minutos dando vueltas por un descampado de tierra buscando un aparcamiento que sencillamente no existe.
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